La campaña "Colabora sin reservas", promovida por la ONCE y la Federación de Hoteles y Restaurantes de Zaragoza, pretende recordar e impulsar el derechos de los usuarios de perro guía de acceder con el can a restaurantes, bares y cafeterías.
Así lo ha explicado hoy Ignacio Escanero, delegado territorial de la ONCE en Aragón, quien ha agregado que esta Comunidad es pionera en la defensa de estos derechos recogidos por ley desde 1985.
Ha agregado que esta asociación no busca imponer sanciones a las personas que no cumplan la normativa, sino lograr una sensibilización por parte de los trabajadores del sector de la restauración, que entiendan que un invidente que acceda a sus establecimientos con un perro guía no supone ninguna molestia.
El adiestramiento que éstos reciben les transforma en un animal sociable, paciente y tranquilo, y además, reciben tratamientos higiénicos y sanitarios mucho más estrictos que el resto de sus semejantes.
Para lograr que la ONCE conceda un perro guía, el dueño aspirante debe pasar una serie de pruebas de selección con psicólogos y trabajadores sociales -además de una larga lista de espera- y en caso de ser concedido, convivir con el can durante tres semanas para comprobar que ambos son capaces de adaptarse, según ha explicado Ángel Calavia, presidente de la Asociación de Usuarios de Perros Guía de Aragón.
La selección de los perros también es muy compleja, ya que primero son acogidos durante un año en una casa de adopción, posteriormente pasan a un periodo de adiestramiento y finalmente el periodo de convivencia. Sólo la mitad de los perros que comienzan el proceso acaban siendo perros guía.
Calavia ha explicado a Efe que las razas de perro más utilizadas para este fin son el labrador retriever, el golden retriever y el pastor alemán, pero se han llegado a utilizar incluso caniches gigantes, ya que su pelo no produce alergia, a diferencia que el pelo de otros perros.
En Aragón son 17 personas las que cuentan con un perro guía y 900 en todo el país, en su mayor parte procedentes de los centros especializados de Boadilla del Monte (Madrid) y Rochester (Estado de Nueva York, Estados Unidos).
Por ello, Calavia ha afirmado que las personas que tienen un perro guía son "privilegiadas", y ha agregado que su educación y crianza cuesta unos 36.000 euros a las organizaciones que los entrenan. Una vez concedido, el dueño tan solo se hace cargo de su alimentación y cuidados.
Si se efectúa un símil automovilístico, la diferencia entre un bastón y un can de este tipo es semejante a la existente entre "un 600 y un Ferrari", ha asegurado Calavia.
Ha explicado que todavía hay reticencias a la entrada de perros guía en algunos establecimientos, aunque habitualmente priman las que personas que intentan ayudar.
"Con los perro guía vuelves a andar", ha afirmado, ya que te ayudan a esquivar muchos de los obstáculos que presenta la ciudad, como obras, andamios, motos, bicicletas, coches que aparecen en los pasos de peatones y que dificultan el caminar. "Con los perros, todo es más sencillo", ha sentenciado.
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