Historia

HISTORIA DEL PERRO GUÍA EN ESPAÑA

Los primeros perros guía, reconocidos, en España llegaron en 1963 y provenían de la escuela de Rochester, en Detroit. La Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) y la Asociación «Club de Leones» (fundadora de la escuela «Leader Dogs»), llegaron a un acuerdo para que los españoles pudieran obtener los perros en EEUU (116 desde 1991 a 1995), en la actualidad entorno a 24 perros por año proceden de Rochester.

El primer centro de adiestramiento de perros guías en España fue la Escuela de Perros-Guía para ciegos General Optica, de Sant Joan (Mallorca) fundada en 1972 por el Sr. Picornell, después de una breve visita a un centro del Reino Unido, con el patrocinio de General Óptica, (Ver artículo en “El Mundo del Perro” n°9 /Diciembre de 1980).

El número de estudiantes por clase era de tres. Esta escuela entregó alrededor de 150 perros y cerró sus puertas, de forma oficial, en 1987.

En el n° 36 de nuestra revista se mencionaba la posible creación de una Escuela de perros guías en Las Palmas de Gran Canarias pero no llego a fraguar el proyecto.

En 1991, la Fundación ONCE del Perro Guía inició su producción.

Es, como puede apreciarse, una historia muy reciente si lo comparamos con las experiencias internacionales. La Fundación ONCE del perro guía, en proceso de consolidación, ha entregado, hasta 1999, alrededor de 400 perros.

Parte del personal técnico de la Fundación ha sido formado en el Reino Unido, aprendiendo las técnicas de adiestramiento utilizadas por la escuela inglesa, G.D.B.A.

Razas utilizadas

El total de perros que atiende y supervisa la GDBA supera los 7,500.

En la actualidad el número de personas ciegas con perro en Inglaterra está próximo a los 5,000.

Cerca de 300 hembras de cría y sementales.

Casi 1000 cachorros en familias voluntarias en toda Inglaterra.

Se aproxima a 900 el número de perros en adiestramiento.

El número de perros retirados bajo la supervisión de la GDBA rondan los 850.

La razas más utilizadas como perros guías en la actualidad son:

El cruce entre Labrador y Golden, que esta dando excelentes resultados en la actualidad (44%).

El Labrador Retriever (30%)

El Golden Retriever (14%)

El Pastor Alemán (5%)

En menor número se utilizan o han utilizado Border Collie, Flat Coated R., Curly Coated R., Leonberger, Pastor Belga, Boxer, Collie Rough, Caniche gigante, Rodesian, perros mestizos, etc. (En España incluso se ha intentado con el Pastor Vasco sin ningún éxito). (Porcentajes correspondientes al número de perros graduados en la GDBA)

En la selección de la raza se tiene muy en consideración la salud de los progenitores, la ausencia de taras genéticas el temperamento, la talla, el pelaje, adaptabilidad, grado de dominancia, concentración, motivación, grado de agresividad son algunas de las características temperamentales esenciales en el perro guía.

Fases del adiestramiento

En el adiestramiento del perro guía, aun siendo un proceso continuo de aprendizaje, podemos diferenciar tres etapas.

Etapa en la familia, fase de habituación.

Desde las seis semanas al año de edad. Abarca los periodos críticos en el desarrollo del cachorro. El perro se habitúa a las situaciones, objetos y sonidos comunes del hogar y alcanza un nivel de obediencia básica. Aprende a caminar de la correa, en el lado izquierdo, y sin excesiva tensión. Aprende a ser limpio en la casa, a no ser destructivo, se le introduce en los transportes públicos, etc.

Se integra en la «manada»

Etapa en el centro de adiestramiento, fase de adiestramiento específico.

Desde el año de edad al año y medio o dos años. Se progresa desde la obediencia básica al adiestramiento específico (línea recta, bordillos, obstáculos, etc). Inicialmente se moldea la respuesta deseada y progresivamente se le pasa más y más responsabilidad al perro, se aplica el condicionamiento instrumental y se expone al perro a situaciones cada vez más difíciles, que ha de resolver. Al final de esta etapa el adiestrador trabaja con un antifaz, en distintos entornos para comprobar la capacidad del perro para asumir la responsabilidad de guía.

Etapa con el usuario, fase de acoplamiento.

A partir del año y medio o dos años de edad. Se selecciona el perro adecuado para las necesidades de la persona ciega. La persona ciega seleccionada atiende un curso de tres semanas de duración en el centro de adiestramiento donde aprende a cuidar y manejar al perro guía. Posteriormente se continua el curso en el lugar de residencia de la persona ciega y se trabajan las rutas y necesidades específicas, con el nuevo perro guía.

Esta es sin duda una de las fases más complejas y de ella depende, en gran medida, el éxito del proceso de adiestramiento.

Una vez graduada la unidad la GDBA realiza visitas de apoyo y supervisión: .- al mes de la graduación o finalización del curso

.- a los seis meses

.- una vez al año durante toda la vida de trabajo del perro guía (seguimientos rutinarios).

Además el personal de la GDBA está siempre disponible para prestar sus servicios cuando la persona ciega lo requiere (trabajar/ introducir nuevas rutas, visitas prioritarias, la unidad experimenta problemas o dificultades).

Las familias voluntarias con cachorros. Los educadores.

El adiestramiento del perro guía solo es posible gracias a la labor altruista y desinteresada de las familias que se ocupan de habituar/ familiarizar a los cachorros a todas las situaciones de la vida diaria en el hogar. Las familias seleccionadas se hacen cargo del cachorro cuando éste tiene 6 semanas de edad y le enseñan a aceptar las reglas básicas de convivencia. El cachorro vuelve al centro de adiestramiento cuando cumple el año (por termino medio, existen variaciones en función de la raza y necesidades específicas de cada individuo) donde se comienza el adiestramiento.

Ya en 1956 la GDBA comenzó a establecer un programa de cría y a introducir los cachorros en familias desde las 6 semanas, conscientes de la importancia de este periodo para conseguir perros equilibrados y aptos para el adiestramiento como perros guías. (Scott /Fuller en su libro “Genetics and the Social Behaviour of the Dog” y Pfaffenberger en sus estudios para el Centro de adiestramiento de San Rafael reforzaron estos planteamientos).

Con la familia el perro aprende a ser limpio en la casa, a aceptar el ser manejado, cepillado, a caminar en el lado izquierdo sin tirar de la correa, a no subirse a los muebles, o ser destructivo, comienza a realizar sus primeros ejercicios de obediencia, etc.

La mayor parte de las escuelas del mundo han adoptado y establecido un programa de cría propio y educadores lo que explica el relativamente bajo nivel de rechazos que se produce durante el adiestramiento. En los centros que no disponen de programa de cría propio o programa de educadores los porcentajes de perros rechazados se elevan hasta cerca de un 70%.

El arnés

Es característico e identificativo de los perros guías y de cada una de las escuelas.

Consta de dos partes:

El cuerpo: de cuero que rodea el pecho del animal

El asa: de metal. Se ajusta en distintas posiciones según centros de adiestramiento (ver fotos), y según necesidades del usuario (ejemplo. balance) y/o perro (ejemplo. tensión).

La mayor parte de las escuelas adiestran a sus perros para trabajar en el lado izq de la persona ciega. En ocasiones se realizan adaptaciones para el lado dch si la persona ciega ha sufrido la amputación del otro brazo; en algunas escuelas de Japón se adiestra a los perros para trabajar en ambos lados e incluso un mismo perro para marido y mujer.

El perro se mantiene en el lado izq. de la persona ciega y camina paralelo. Cuando caminan la persona se sitúa a la altura de los cuartos traseros del perro (posición de guía), esto da un tiempo de reacción de 2-3 segundos que permite a la persona ciega reaccionar ante cualquier cambio de dirección del perro o ante una parada repentina (bordillo, escalón, paso estrecho). Esto justifica el hecho de que el asa sea de metal y de distintas longitudes para permitir obtener la posición correcta.

El perro debe caminar en esa posición de guía y proporcionar una tensión suficiente para que la persona ciega pueda seguirla, sin llegar a ser fuerte dado que resultaría extremadamente incomoda y podría llegar a producir problemas/ dolores de espalda e incluso deteriorar todos los aspectos de trabajo del perro guía (incremento de los niveles de estrés e incremento de errores, dificultad de control, etc)

La persona ciega debe sujetar el asa con suavidad para poder realizar un seguimiento adecuado de los movimientos del perro, sentir los movimientos a derecha o izquierda y evitar el incrementar la tensión.

El arnés, de algún modo, restringe la posibilidad de movimientos del perro guía y es uno de los factores que determinan la dificultad en su adiestramiento. Durante el adiestramiento el perro aprende a aceptar a la persona que sujeta el arnés como una extensión de su propio cuerpo, y dejar espacio suficiente a la hora de negociar obstáculos.

La movilidad con perro guía

El perro guía es un instrumento de movilidad personal (intransferible y monoplaza).

Una de las características de la movilidad con perro guía es que la persona ciega no tiene contacto físico con el entorno, se eliminan las referencias táctiles que puede obtener con el bastón (línea del edificio, farolas, etc) y ha de utilizar las referencias auditivas o cambios de superficie para poder determinar su situación en el entorno. Los únicos puntos de referencia y orientación, que se mantienen estables en el entorno, son el tráfico, los bordillos, los cambios de superficie, otros sonidos (tiendas, etc) u olores (panadería, Kiosco, etc). Por esta razón se adiestra al perro guía siguiendo el principio de la línea recta, para facilitar la movilidad independiente y segura de la persona ciega. Siguiendo este principio se enseña al perro guía a caminar en el centro del pavimento, manteniendo su concentración y una tensión suficiente para que pueda ser percibida por la persona ciega a través del arnés. El perro deberá mantener dicha línea de desplazamiento hasta que el amo decida un cambio de dirección (una vez alcanzado el bordillo, por lo general) o bien el entorno le impide continuar. El perro ha de continuar en línea recta y negociar cualquier obstáculo que pueda aparecer en su camino, desviándose a derecha o izquierda dejando suficiente espacio para su amo, y volviendo a recupera la línea de desplazamiento tan pronto como sea posible.

El perro guía aprende a parar en los bordillos donde esperará la orden de su amo para continuar o bien realizar un giro (derecha o izquierda).

La persona ciega tiene la responsabilidad de decidir cuando se puede realizar el cruce de forma segura, para ello ha de escuchar atentamente el fluido del tráfico y dar la orden al perro en el momento en que no hay tráfico, en caso de duda el usuario deberá solicitar la ayuda de una persona vidente para garantizar la seguridad en el cruce. El perro no tiene capacidad para decidir cuando es el momento seguro para cruzar, dada la complejidad y gran volumen de tráfico en nuestros días, con vehículos cada vez más rápidos y silenciosos.

Otro modo de garantizar la seguridad en los cruces es la utilización de pasos elevados o subterráneos (aunque en ocasiones pueden entrañar problemas de orientación) y la utilización de cruces regulados por semáforos (una vez que se conoce la secuencia de los mismos).

Con demasiada frecuencia nos encontramos con personas que están convencidas de que es el perro guía quien decide cuando resulta seguro cruzar. Debemos dejar bien claro que esto no es así, el perro no está adiestrado para identificar el cambio en la señal luminosa para peatones (rojo/verde) ni tiene posibilidad de llegar a comprender la complejidad del tráfico en nuestros días, con tráfico muy rápido y silenciosos. No obstante durante el adiestramiento se trabaja con el tráfico, en situaciones artificiales y controladas, para hacerle comprender al perro que un vehículo aproximándose significa peligro, en un principio el perro, por propio instinto de supervivencia, evitará aquellas situaciones que amenacen su vida, pero está respuesta no es fiable.

Cualquier ruta, conocida o nueva, se puede desglosar en líneas rectas. La persona ciega deberá contar bordillos (subida o bajada) o cruces, para determinar en que punto debe realizar los giros.

Pero no todo es un mundo de rosas con el perro guía, con frecuencia uno descubre la cantidad de perros que hay en la calle, la existencia de gatos y palomas en nuestras ciudades, la cantidad de basuras que hay en algunas aceras, la gran cantidad de olores en las esquinas que atraen al perro. El usuario necesita controlar estas distracciones para poder disfrutar de una movilidad fluida y relajada, de lo contrario el trabajo del perro se deteriorará con gran rapidez. Además el perro no es un robot al que se le aprieta un botón y te lleva al banco sin más complicaciones. El usuario ha de mantener el control de su desplazamiento en todo momento, dándole al perro las ordenes que procedan para llegar al destino establecido y corregir cualquier error que pueda cometer, si se salta un bordillo deberá pararlo y repetir la aproximación; si tropieza con una farola deberá corregir al perro e indicarle que debe dejar más espacio (el perro ha de aprender que su amo, al final del arnés, es una prolongación de su propio cuerpo). Además la tenencia de un perro guía conlleva una serie de responsabilidades, atenciones, cuidados y gastos que ha de afrontar la persona ciega (cepillado, alimentación, ejercicio físico, veterinarios…) Desde el momento en que se tiene un perro guía se necesitará aprender nuevas rutas, al veterinario para realizar los chequeos semestrales, al parque para el ejercicio, a un área donde el perro pueda hacer sus necesidades al tiempo que se necesitará mantener dicha área limpia.

En Inglaterra la GDBA financia, con las donaciones del público, los gastos de alimentación y veterinarios, durante toda la vida del perro, de todos los perros guías. En España estos son gastos que ha de afrontar el usuario.

Otro aspecto importante a considerar es la estrecha relación que se establece entre amo y perro, afectiva y de dependencia mutua diríamos. Ambos comparten 24 horas al día durante 8 o 9 años, esto crea unos fuertes lazos de unión que pueden causar una profunda tristeza, ser una experiencia traumática, cuando llega la hora de retirar al perro, sufre una enfermedad o se muere ( en muchos casos la persona sufre más esta perdida que la de otros seres queridos), este es un aspecto que no siempre se valora o considera a la hora de solicitar un perro guía, y que podemos poner en la balanza de inconvenientes del perro guía.

Por lo general la movilidad con el perro guía resulta menos estresante para la persona ciega dado que se reduce el número de decisiones que ha de tomar. En los desplazamientos con el bastón la persona ciega ha de analizar y procesar la información que obtiene en cada uno de los movimientos del bastón y decidir si es seguro continuar o en que dirección debe desviarse para negociar el obstáculo y continuar el desplazamiento de forma segura. Con el perro guía la cantidad de información a procesar se reduce y el perro utiliza su iniciativa para resolver algunas de las situaciones más comunes (se mueve a derecha o izq. dejando espacio suficiente para su amo en presencia de un obstáculo en el pavimento, continua en línea recta y se para al alcanzar un bordillo o escalón para indicárselo a su amo) reduciéndose de este modo el número de decisiones que debe tomar el amo y haciendo así el desplazamiento menos estresante, más relajado.

Es responsabilidad de la persona ciega el saber como se llega de un punto a otro y el tomar referencias del entorno en todo momento para conocer su posición y saber como continuar para alcanzar su objetivo en la ruta.

La GDBA en cifras:

La asociación es responsable de más de 7.500 perros.

5,000 perros guiando a sus usuarios.

Cerca de 300 machos y hembras de cría.

Alrededor de 1.000 cachorros con las familias voluntarias, educadores.

900 perros en adiestramiento entre los distintos centros.

Más de 850 perros jubilados, en familias voluntarias que los cuidan.

La organización se financia enteramente con las donaciones del público.

El coste estimado de un perro guía está por encima de los cinco millones de pesetas. No obstante la persona ciega paga un precio simbólico de 50 peniques por su perro guía.

En la actualidad no existen criterios homologados o test, aplicables a los perros procedentes de las distintas escuelas, que acrediten que el perro tiene un mínimo estándar de trabajo, esto queda a valoración de cada centro de adiestramiento.

Dirección de contacto:

The Guide Dogs for the Blind Association
Hillfields; Burghfield; Reading;Berks RG7 3YG
www.gdba.org.uk

Mi agradecimiento a todo el personal del centro de adiestramiento en Wokingham por su desinteresada colaboración en este artículo. En especial para Julie, Delia, Michaela, Dick, Brainey y Barrito.

© Benigno Paz Ramos

Instructor de movilidad con perros guías (GDBA, Inglaterra)

Bibliografía

“Another Pair of Eyes” Peter Ireson (Pelham Books)
“Helping Hounds” Alison Hornsby (Ringpress Books Limited, 2000)
“Barking Up the Right Tree” Derek Freeman (Ringpress Books Limited)
“El Mundo del Perro” Diciembre 1980; Diciembre 2000

 
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