Historia de Roger

SONETO para Roger.

El dolor que en los tuétanos nos muerde
con los dientes salvajes del realismo
de perder lo que es parte de uno mismo
sin saber de verdad por qué se pierde.

No es nada comparado, ni remuerde
tanto en la conciencia como el sismo
de intuir la negra imagen del abismo
cada vez que su historia lo recuerde.

El trozo de uno mismo que se entierra
en la negrura que transforma en vida
la materia que no acaba en el destierro
por mor de la memoria; no nos cierra
la ilusión de, lamiéndonos la herida,
sentirnos hoy humanos por un perro.

La sangre de mis venas fue a través
del hierro en su cadena y en su arnés.

Fdo.: Antonio Peláez
Iznalloz 27/10/06

Música: "Cerrado por derribo", de Sabinas.

Esa negrura prieta que tanto brilla,
esa premura quieta en el caminar,
su figura de atleta que maravilla,
esa gracia tan sencilla,
ese porte natural.

Esa humildad paciente que me cautiva,
esa obediencia ciega hacia los demás,
esa prestancia nunca resulta esquiva,
es como una llama viva
en la noche de San Juan.

Esos ojos que siempre te andan pidiendo
un poquito de amor ¡ay por caridad!,
ese querer servir a todos sirviendo,
ese andar siempre queriendo
sin saber lo que es amar.

Esa paciente calma, ese afán sincero,
de darse en cuerpo y alma por ayudar,
ese estarse callado que es tan severo,
ese cuidado, ese esmero
de servir sin molestar.

Por eso te lo digo
con este canto,
fiel amigo.
¡Ven conmigo, conmigo...!

Ese pedir perdón en cuanto le riño,
esa abnegada forma de trabajar
ese dar y pedir todo mi cariño,
esa inocencia de niño
cuando me pide jugar.

Ese rozarse tierno como caricia,
ese estarse tendido junto a los pies,
esa docilidad que hace las delicias,
esa paz, esa pericia
para hacerse comprender.

Ese lenguaje mudo tan expresivo
de hablarnos con los ojos y la actitud,
no caben en cuatro letras que te escribo,
es como un idioma vivo,
como la noche con luz.

Que dolor tan grande cuando nos deje,
que carga tan amarga de soledad,
quiera Dios que el olvido que nos protege
en otro Roger refleje
su enamorada amistad.

Por eso te lo digo
con este canto,
fiel amigo.
¡Ven conmigo, conmigo...!

Autor: Antonio Peláez.

Roger jubilado

Roger de perfil

 
(*) NOTA: Los contenidos digitales de esta Web, están sujetos a licencia Creative Commons del tipo Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 2.5 España